SAO PAULO, 15 ene (Xinhua) — La política exterior del presidente estadounidense, Donald Trump, en el continente americano llamada ahora «Doctrina Donroe» con acciones unilaterales que violan la soberanía de algunos países latinoamericanos como el ataque a Venezuela, profundizó el descrédito del orden internacional liberal y aceleró la crisis del multilateralismo, afirmó el académico brasileño André Araujo. El profesor del centro de estudios de la Fundación Escuela de Sociología y Política de Sao Paulo repasó en entrevista con Xinhua la crisis de las instituciones globales surgidas tras la Segunda Guerra Mundial y el nuevo accionar de Estados Unidos, en medio de su declive frente al ascenso de otros bloques o potencias. «Desde comienzos del siglo XXI, el sistema internacional viene señalando signos de transición hegemónica, es decir, de declive de una potencia tradicional y ascenso de una nueva», sostuvo Araujo, al analizar el contexto en el que se inscriben las recientes acciones de Washington en América Latina. El profesor explicó que esa transición no se limita a factores militares o económicos, es decir, no solamente se relaciona a aspectos de poder militar y económico, «sino también a la capacidad de mantener el orden internacional, sus instituciones y sus reglas». Araujo recordó que tras la Segunda Guerra Mundial a mediados del siglo XX, se conformó un orden liberal internacional sustentado en organismos multilaterales. Después de la Segunda Guerra Mundial que concluyó en 1945, durante la llamada Guerra Fría (1947-1991) y luego en la Posguerra Fría, se estructuró un orden liberal internacional. A decir del académico, este nuevo orden se caracterizó por organizaciones orientadas al ideal de la llamada «democracia liberal de mercado» con organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU). Para el entrevistado, Estados Unidos actuó durante décadas como garante de ese entramado institucional, pero «a medida que pierde influencia en los últimos años, pierde también la capacidad de mantener el funcionamiento de esas organizaciones». De acuerdo con Araujo, esa pérdida de capacidad explica el creciente desencanto de otros países, pues «los demás Estados sienten que hay menos beneficios provenientes del orden liberal», lo que impulsa cuestionamientos al multilateralismo y la búsqueda de alternativas al sistema vigente. En ese marco, el académico señaló que de manera particular bajo el Gobierno de Trump, Estados Unidos optó por medidas unilaterales para preservar su preponderancia. «Al utilizar acciones unilaterales, incluso con el uso de la fuerza, demuestra no confiar en que las instituciones y el derecho internacional puedan resolver los problemas existentes», agregó. El entrevistado advirtió que ese comportamiento «amplifica el descrédito de las organizaciones que mantuvieron algún grado de estabilidad en las interacciones entre los Estados». Al referirse en particular a América Latina, Araujo subrayó que la región se consideró de forma histórica como un espacio de paz entre Estados. «La ausencia de guerras entre los países latinoamericanos caracterizó a la región como un espacio de paz en el sistema internacional a lo largo del último siglo», afirmó, aunque los principales desafíos se manifiestan en el plano interno de cada sociedad. «La violencia opera en el ámbito intraestatal, junto con profundos niveles de desigualdad socioeconómica», señaló Araujo, al explicar que los países de la región conciben la inserción internacional como una herramienta central para ampliar el desarrollo. «Hay un entendimiento común de que las guerras no contribuirían en esa línea», sostuvo el docente, al indicar que este consenso explica las críticas regionales a las disputas basadas en la fuerza y a las intervenciones militares como la invasión estadounidense en Venezuela. El entrevistado fue consultado sobre lo que el presidente Trump ha llamado «Doctrina Donroe», una relectura de la Doctrina Monroe de 1823 sobre la hegemonía en el continente americano, pero ahora tras la invasión a Venezuela el pasado 3 de enero, además de otras amenazas de agresión a países como Colombia, Cuba y México. Advirtió, sin embargo, que la percepción de que la proximidad a Estados Unidos favorecería los intereses económicos lleva a algunos gobiernos a aceptar esas medidas de «injerencia», lo que se refleja en las divergencias entre países latinoamericanos frente a la acción militar contra Venezuela. En este contexto de crisis del liderazgo estadounidense, Araujo señaló que China logró ampliar su presencia positiva en América Latina. Frente a las alteraciones observadas en el sistema internacional desde el final de la Guerra Fría, «China presentó un gran crecimiento y logró ocupar un espacio importante en América Latina», afirmó el académico, al destacar que esa presencia se apoya en características diferenciadas. «El hecho de no operar intervenciones directas en la política local, ni presentar características militares ofensivas, genera una percepción positiva entre múltiples actores de América Latina», sostuvo. «Su participación en acciones ambientales, científicas y tecnológicas viene creciendo», señaló Araujo, además de la inversión y la producción económica, junto con una mayor presencia en acuerdos políticos y diplomáticos relevantes como en el caso del grupo de BRICS. Fin