El crecimiento sostenido del e-commerce en México obliga a las empresas a evolucionar: ya no se trata de vender más, sino de operar de forma eficiente, transparente y confiable: en iMile Delivery México
El comercio electrónico en México se encuentra en un punto de inflexión. Tras varios años de crecimiento acelerado, el sector entra en una fase donde el volumen deja de ser el principal diferenciador y la experiencia del consumidor se convierte en el verdadero factor competitivo. Este 2026, el consumidor digital mexicano será más exigente, informado y menos tolerante a fallas, obligando al e-commerce a replantear sus modelos operativos, particularmente en logística.

Hoy, más de 67 millones de mexicanos compran en línea, y el comercio electrónico ya representa cerca del 16% del retail nacional, de acuerdo con el Estudio de Venta Online México 2024 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). Este peso económico seguirá creciendo. Según proyecciones de Openpay México, el valor del e-commerce en el país pasará de 74 mil millones de dólares a casi 177 mil millones hacia 2026, impulsado por la digitalización del consumo, la expansión de marketplaces internacionales y la adopción tecnológica de las empresas.

Este crecimiento ha transformado el perfil del consumidor. El comprador digital ya no solo compara precios; sino tiempos de entrega, opciones de envío, claridad en la información y capacidad de respuesta.

La relevancia de este factor está respaldada por estudios de experiencia del cliente. De acuerdo con un análisis global de nShift, 58% de los consumidores abandona una empresa después de una experiencia insatisfactoria, que incluye fallas en comunicación, retrasos o incumplimiento en la entrega.

En este contexto, el consumidor digital del 2026 exigirá tres elementos clave: rapidez con consistencia, transparencia total y confianza. Esto implica no solo entregas rápidas, sino trazabilidad en tiempo real, comunicación proactiva y opciones flexibles que le devuelvan el control sobre su compra.

Para el e-commerce, estas exigencias están obligando a una transformación profunda. La logística deja de ser un área operativa para convertirse en una decisión estratégica, respaldada por tecnología, análisis de datos y automatización. Soluciones como analítica predictiva, enrutamiento inteligente y sistemas avanzados de seguimiento serán indispensables para sostener el crecimiento sin sacrificar la experiencia del cliente.

Desde la perspectiva del sector logístico, el cambio ya está en marcha. Como señala Ana Rangel, Manager de Marketing y Relaciones Públicas en iMile Delivery México:

«El consumidor digital del 2026 será mucho más exigente. No solo espera rapidez, sino control, información y certeza en cada entrega. El crecimiento sostenido del e-commerce en México obliga a las empresas a evolucionar: ya no se trata de vender más, sino de operar de forma eficiente, transparente y confiable».

En los próximos años, las empresas que no integren la logística como parte central de su propuesta de valor enfrentarán mayores tasas de abandono y pérdida de confianza. En contraste, aquellas que inviertan en eficiencia, tecnología y experiencia estarán mejor posicionadas en un mercado donde la entrega ya no es un detalle operativo, sino un factor decisivo de negocio.