LA HABANA, 5 feb (Xinhua) — Las bajas temperaturas registradas en los últimos días en Cuba han alterado la dinámica cotidiana en varias provincias del país caribeño, donde la intensidad y la persistencia del inusual frío se suman a un escenario aún más complejo: las limitaciones energéticas y de combustibles derivados del bloqueo de Estados Unidos a la isla por más de seis décadas. El descenso en la temperatura se produce en un contexto marcado por limitaciones energéticas que dificultan a la población protegerse de manera adecuada ante un inusual episodio invernal, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribió una orden ejecutiva para imponer aranceles a productos de los países que suministran petróleo a Cuba. La falta de electricidad de manera estable impide el uso continuo de equipos eléctricos, mientras que la escasez de gas o combustible restrinja alternativas para calentar agua o preparar alimentos en horarios flexibles. Esta oleada invernal constituye uno de los eventos meteorológicos más intensos de la historia reciente del país caribeño, tras registrarse cero grados Celsius en la estación meteorológica de Indio Hatuey, en la provincia de Matanzas (centro-oeste), un valor inédito desde que existen mediciones oficiales. El descenso térmico ha transformado la dinámica social en varias provincias cubanas, como en el caso del municipio de Cerro, en La Habana, donde la ciudadana Mónica acudió a ejercitarse al Casino Deportivo y tuvo que recurrir a ropa que llevaba años guardada para protegerse de las bajas e inusuales temperaturas. «Aquí casi nunca usamos guantes ni bufandas. Esta semana mis hijos salieron a la escuela con varias capas de abrigo. La casa se enfría mucho en la madrugada y cuesta trabajo levantarse», comentó Mónica. La percepción gélida se repite en varias partes de la zona central de Cuba, donde un habitante de la provincia de Sancti Spíritus, de nombre Oliver Ernesto Sánchez, señaló que el cambio de clima ha sido muy «brusco». «Estamos acostumbrados al calor casi permanente. Cuando el termómetro está bajo tanto, todo se siente distinto: el agua está helada, cocinar temprano resulta incómodo y las personas mayores lo sufren más», explicó. Ernesto Sánchez compartió que resulta difícil enfrentar la temperatura por las madrugadas, situación que se ha agravado por factores externos como el largo bloqueo de Estados Unidos y la falta de electricidad estable. «No todos pueden usar calentadores, ni cocinar a cualquier hora. Tampoco hay suficiente combustible y eso pesa cuando el clima se pone así», opinó. Lo mismo ha pasado en la segunda ciudad más grande de la isla, Santiago de Cuba, donde de manera regular predominan temperaturas elevadas, pero ahora la baja sensación térmica ha sorprendido a muchos de sus habitantes. «Aquí no estamos habituados a noches tan frías. La gente comenta en la calle que parece otro país»,expresó el ciudadano cubano Luis Alberto López. En barrios de La Habana y Matanzas algunos de sus residentes han señalado que los apagones nocturnos impiden el uso de equipos eléctricos para mitigar las bajas temperaturas, situación que incrementa la baja sensación térmica. El pasado 3 de febrero, el termómetro alcanzó en la zona el punto de congelación a las 07:00 hora local, es decir, cero grados Celsius y superó con ello el récord que se tenía en el pequeño poblado de Bainoa, en la provincia de Mayabeque (oeste), en febrero de 1996, año en que se reportaron 0,6 grados Celsius, según el Instituto de Meteorología (Insmet) de Cuba. El Insmet reportó el martes que 32 estaciones meteorológicas marcaron valores iguales o inferiores a los 10 grados Celsius, un comportamiento poco habitual en una nación de clima tropical, además de confirmarse la presencia de escarcha en cultivos de Indio Hatuey, un fenómeno excepcional en la isla. Los especialistas han advertido que descensos en la temperatura hasta el punto de congelación pueden afectar determinadas plantaciones sensibles al frío. Enero de este año cerró en Cuba con cuatro frentes fríos que afectarán la zona occidental de la isla, lo que significa un comportamiento acorde con los valores climáticos del mes. La temporada invernal 2025-2026, sin embargo, ya acumula ocho frentes fríos desde su inicio el 30 de octubre del año pasado, lo que supera en dos eventos al mismo período del ciclo anterior.
