BEIJING, 10 feb (Xinhua) — Desde las cerezas hasta los vehículos eléctricos, China y los países de América Latina y el Caribe (ALC) han profundizado una cooperación mutuamente beneficiosa en un contexto de creciente incertidumbre global, impulsada por el compromiso chino con una mayor apertura, una estructura comercial optimizada y una colaboración industrial más profunda.

Datos de la Administración General de Aduanas de China muestran que el volumen comercial entre China y América Latina alcanzó los 3,93 billones de yuanes (alrededor de 565.280 millones de dólares) en 2025, lo que supone un crecimiento interanual del 6,5 por ciento. Esta cifra supera los 500.000 millones de dólares por segundo año consecutivo y se sitúa por encima del crecimiento general del comercio exterior chino.

El sólido desarrollo del comercio bilateral se sustenta fundamentalmente en la fuerte complementariedad económica entre ambas partes, afirmó Wang Fei, investigador asociado del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China (CASS, por sus siglas en inglés).

«China cuenta con un enorme mercado de consumo y un sistema industrial completo, mientras que América Latina es rica en productos agrícolas y recursos minerales», señaló Wang, añadiendo que ambas partes han establecido una cooperación estable en sectores como la energía, la agricultura y la manufactura.

Datos oficiales indican que las importaciones chinas procedentes de América Latina crecieron un 4,9 por ciento en 2025, con una tasa media de crecimiento del 4,3 por ciento durante el período 2024-2025. Analistas del sector señalan que la recuperación sostenida de la economía china ha impulsado la demanda de productos latinoamericanos de alta calidad, incluidos productos agrícolas como las cerezas chilenas y la carne de res argentina, que satisfacen las crecientes y diversas necesidades dietéticas de los consumidores chinos.

Según un informe de perspectivas comerciales publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas, se prevé que China, uno de los principales socios comerciales de la región, aporte el mayor crecimiento de las exportaciones latinoamericanas en 2025, con un aumento interanual del 7 por ciento. Este crecimiento estaría impulsado principalmente por el incremento de las ventas de carne y soja, así como por el alza de los precios de minerales como el cobre.

Este dinamismo se ve respaldado por el nuevo sistema de apertura institucional de China, su amplio mercado interno y su firme compromiso de expandir las importaciones, señaló Wang. En numerosas ocasiones, altos funcionarios chinos han reiterado su disposición a importar más productos de alta calidad procedentes de América Latina y a alentar a las empresas chinas a ampliar sus inversiones en la región.

La implementación de tratados de libre comercio entre China y varios países latinoamericanos ha reducido los costos de importación mediante concesiones arancelarias, lo que ha impulsado notablemente las exportaciones de productos como el atún ecuatoriano, las frutas peruanas y otros bienes hacia el mercado chino, añadió Wang.

«Se han firmado nuevos acuerdos y convenios estratégicos, se han reducido los aranceles y se han armonizado estándares, lo que brinda a las empresas mayor confianza para invertir en acuerdos de suministro a largo plazo», afirmó André Quemé, empresario brasileño residente en China y director ejecutivo de la empresa LatAm China Tech.

Al mismo tiempo, las exportaciones chinas de productos de alto valor agregado, como los vehículos de nueva energía (NEV, según siglas en inglés), han contribuido a optimizar la estructura del comercio bilateral. Wang señaló que las inversiones chinas en sectores relacionados han impulsado el desarrollo de la cadena industrial de nuevas energías en la región.

En octubre del año pasado se inauguró una nueva fábrica de NEV de la automotriz BYD en Camaçari, en el estado de Bahía, Brasil, marcando el inicio oficial de la producción local de vehículos eléctricos e híbridos del fabricante chino. Con una inversión de 5.500 millones de reales (aproximadamente 1.060 millones de dólares), el proyecto se ha convertido en el mayor parque industrial de BYD fuera de Asia y se prevé que genere hasta 20.000 empleos directos e indirectos.

El vicepresidente de Brasil y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin, señaló que la puesta en marcha de la fábrica de BYD refuerza los objetivos del programa «Nueva Industria Brasil», orientado a modernizar la industria manufacturera mediante la innovación, el desarrollo sostenible y el aumento de la competitividad.

Wang destacó que las exportaciones chinas de productos ecológicos han contribuido al desarrollo sostenible en ALC. Según el académico, los vehículos eléctricos y los módulos fotovoltaicos ayudan a reducir las emisiones de carbono, mejorar las estructuras energéticas y hacer frente al cambio climático. Al mismo tiempo, impulsan la transformación económica al fortalecer la cadena industrial de nuevas energías, modernizar la industria automotriz y generar empleos de alto valor añadido.

China reafirmó su compromiso de promover un desarrollo sano y equilibrado del comercio con ALC en su Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, publicado en diciembre pasado.

Quemé valoró positivamente esta orientación, al considerar que «indica un cambio muy necesario»: un alejamiento del mero crecimiento cuantitativo en los sectores tradicionales y un mayor énfasis en la calidad y la estructura de la relación, basada en las realidades actuales, pero orientada al comercio del futuro, clave para el desarrollo mutuo en el contexto económico global.

Esta última medida política hace hincapié en promover el comercio de bienes y servicios de alto valor agregado e intensivos en tecnología, así como del comercio digital, afirmó Quemé, subrayando además que la cultura también desempeña un papel fundamental como vínculo que facilita el entendimiento mutuo y promueve la cooperación a largo plazo.■